CONCURSO DE ADMISIÓN 2012

Presentación

La Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de Cuéllar forma parte de la estructura orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores, siendo la única vía de acceso al Servicio Diplomático de la República.

Mediante Decreto Supremo Nº 326 del 18 de agosto de 1955 se crea la Academia Diplomática. Su primer Director fue el ilustre internacionalista y diplomático, Embajador Alberto Ulloa Sotomayor. Con la fundación de la Academia Diplomática, el Perú se convirtió en uno de los primeros países de América en contar con un centro de estudios superiores para formar diplomáticos de carrera.

El 3 de febrero de 1964 se promulga el Decreto Supremo Nº 138 que profesionaliza la Academia Diplomática y le confiere la facultad de otorgar el título de “Diplomático de Carrera”, singularizándose así la condición profesional del diplomático.

La diplomacia peruana nació con la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores fue la primera secretaría de gobierno creada por San Martín. Han pertenecido al Servicio Diplomático figuras tan ilustres como Raúl Porras Barrenechea, Víctor Andrés Belaunde, Alberto Ulloa Sotomayor, Carlos García Bedoya y Javier Pérez de Cuéllar, entre otros destacados diplomáticos cuya trayectoria internacional constituye una indispensable referencia para la motivación y esfuerzo de los alumnos de la Academia Diplomática del Perú.

En el actual contexto internacional, la formación del diplomático es una tarea compleja. Por ello, la selección y formación de los aspirantes al Servicio Diplomático de la República es de singular importancia.

El postulante a la Academia Diplomática debe tener fundamentalmente sólidos conocimientos de derecho, ciencia política, economía e historia.

La formación del postulante debe ser multidisciplinaria, lo que asegura su competencia como futuro funcionario público y representante del Estado. Además, requiere de una personalidad sólida y equilibrada, que le permita desarrollar capacidades y habilidades de analista, negociador y promotor de los intereses delpaís. Por ello, es fundamental que el aspirante al Servicio Diplomático de la República tenga un arraigado sentido de identidad nacional y vocación de servicio.

El futuro de la diplomacia peruana está en la Academia Diplomática del presente. ¡Bienvenidos aquellos que aspiran a ser parte del servicio exterior de la república!